
Cuando aun no se lo había hecho a nadie, pensaba yo que la anatematizada maniobra era una fuente breve e intensa de placer.
Luego habría de comprobar que era más bien un arroyuelo que traía tanto agua lodosa como cristalina, según el genio de la lluvia del día, y también según mi sed.
Intromisión de Sodoma y envidia de los gomorritas. Heterodoxia del plexo, bambalina de la entrega. Aleph que, en un solo punto, concentra el supremo gozo de uno y el sacrificado dolor de la otra.
Difícil y gratificante travesía del explorador que goza más cuanto más pequeño se siente ante el desafío.
Ve siempre delante, pugnaz zapador del territorio comanche.
Luego habría de comprobar que era más bien un arroyuelo que traía tanto agua lodosa como cristalina, según el genio de la lluvia del día, y también según mi sed.
Intromisión de Sodoma y envidia de los gomorritas. Heterodoxia del plexo, bambalina de la entrega. Aleph que, en un solo punto, concentra el supremo gozo de uno y el sacrificado dolor de la otra.
Difícil y gratificante travesía del explorador que goza más cuanto más pequeño se siente ante el desafío.
Ve siempre delante, pugnaz zapador del territorio comanche.
