Intenté escribir un primer post con mucho sexo, mucha violencia, mucha agresión. Sólo dudas acudieron, sólo incertidumbre. Este es mi diario, personal por definición y sin concesiones. Porque ya llegó la hora de echar por tierra las caretas. Porque ocultarse aún más equivaldría a caerse de culo en el infierno.
No estoy en Lima, y no lo siento. Este clima serrano me abriga con su frío honesto, sus añiles y verdes, su transparencia. Sí, el aire es un cristal. Puedo ver el detalles de los árboles de un cerro a kilómetros de distancia. Nadie se engaña en estas puras altitudes.
Camino despacio, encanecido, en silencio. Nada ni nadie me enternece. Estoy en el seol de los trasngresores.
¿Cuál es el sabor de mi pecado peculiar? He sido, y soy, un hombre doble. Amo a dos mujeres, y las desamo a ambas, y las traiciono a la par. Dos probabilidades de familia, mutuamente excluyentes, me rechazan en simultáneo y duplican mis jeremiadas.
Dos mujeres. ¿Dónde empezó esto?
lunes, 27 de noviembre de 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario